Riesgos de endeudarse a largo plazo con crédito hipotecario a tasa variable
Los créditos hipotecarios a tasa variable pueden resultar atractivos en un inicio, ya que suelen ofrecer cuotas más bajas que otras modalidades. Sin embargo, cuando se piensan en plazos largos, es fundamental comprender los riesgos que implican.
En esta guía analizamos los principales desafíos de asumir una deuda de este tipo y cómo prepararse para enfrentarlos.
Impacto de la suba de tasas en las cuotas
La característica central de un crédito a tasa variable es que las cuotas no permanecen estables en el tiempo. Si las tasas de referencia del mercado financiero suben, el valor de las cuotas se incrementa automáticamente.
En plazos largos, estas variaciones pueden acumularse y transformar una cuota inicialmente accesible en un gasto difícil de sostener.
Riesgo de sobreendeudamiento
Cuando las cuotas aumentan más de lo esperado, el presupuesto familiar puede verse desbordado.
Esto puede llevar al sobreendeudamiento, es decir, tener que destinar un porcentaje excesivo de los ingresos al pago del crédito, dejando poco margen para otros gastos básicos o compromisos financieros.
El sobreendeudamiento no surge de un día para el otro, sino que se acumula con cada ajuste de la tasa.
Falta de previsibilidad en el costo final
A diferencia de un crédito a tasa fija, donde desde el inicio se sabe cuánto se pagará en total, en la tasa variable el costo final es incierto.
El monto total abonado dependerá de la evolución de las tasas durante toda la vida del crédito. En un horizonte de 15, 20 o 30 años, esta falta de previsibilidad puede ser un factor de riesgo importante.
Cómo afecta tu historial crediticio
Si las cuotas suben por encima de tu capacidad de pago, existe el riesgo de atrasos o incumplimientos.
Esto no solo genera intereses adicionales, sino que también impacta en tu historial crediticio. Un mal registro puede cerrarte puertas a futuros préstamos, tarjetas u otros productos financieros, incluso una vez finalizado el crédito hipotecario.
Estrategias para minimizar el riesgo
Aunque no se puede controlar la evolución de las tasas, sí es posible reducir la exposición a los riesgos:
- Destinar un porcentaje prudente de ingresos a la cuota inicial, dejando margen para subas futuras.
- Construir un fondo de emergencia para cubrir aumentos imprevistos en las cuotas.
- Analizar cláusulas de topes o límites que algunos bancos ofrecen en sus contratos.
- Revisar periódicamente el crédito y considerar amortizaciones parciales cuando se cuente con liquidez.
Estas prácticas no eliminan el riesgo, pero permiten manejarlo de forma más responsable.
Alternativas a largo plazo
Si la falta de previsibilidad de la tasa variable resulta preocupante, existen otras opciones:
- Créditos a tasa fija, que ofrecen estabilidad absoluta en las cuotas.
- Créditos UVA, que ajustan por inflación, con ventajas y riesgos propios.
- Refinanciaciones o combinaciones que algunos bancos proponen (fija por algunos años y luego variable).
Evaluar estas alternativas ayuda a tomar una decisión más alineada con el perfil y tolerancia al riesgo de cada persona.
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