Requisitos para acceder a un crédito hipotecario a tasa fija en Argentina
Los créditos hipotecarios a tasa fija se presentan como una alternativa atractiva para quienes buscan previsibilidad en sus pagos. Sin embargo, antes de iniciar el trámite, es fundamental conocer los requisitos básicos que las entidades financieras suelen establecer para otorgar este tipo de financiamiento.
Edad mínima y máxima admitida
Generalmente, se exige que el solicitante sea mayor de edad y no supere un rango máximo al momento de finalizar el crédito. Esto asegura que la persona se encuentre dentro de su vida laboral activa y pueda afrontar el compromiso durante todo el plazo acordado.
Ingresos mínimos requeridos
El banco evalúa la capacidad de pago a partir de los ingresos del solicitante. Se establece un umbral mínimo que debe cumplirse para que la cuota no represente un porcentaje excesivo del ingreso mensual. De esta manera, la entidad busca reducir el riesgo de incumplimiento.
Antigüedad laboral exigida
La estabilidad laboral es otro de los puntos clave. Muchas entidades piden una antigüedad mínima en el empleo actual o en la actividad declarada, lo que refleja continuidad de ingresos y confianza en la capacidad de pago a largo plazo.
Documentación personal obligatoria
Para validar la identidad y la situación del solicitante, se requiere presentar DNI, constancia de CUIL o CUIT y comprobantes de estado civil. A esto se suman los documentos que acrediten ingresos, como recibos de sueldo o declaraciones impositivas en el caso de autónomos.
Condiciones sobre el inmueble
El crédito está atado a un inmueble que funcionará como garantía. Por eso, se exige que la propiedad cumpla con condiciones legales y de registración, sin deudas pendientes y con documentación en regla. El banco también suele solicitar una tasación para confirmar el valor real de la vivienda.
Qué hacer si no cumples un requisito
Si no se cumplen todos los requisitos, existen alternativas:
- Incorporar un co-solicitante que complemente ingresos o estabilidad laboral.
- Buscar programas estatales o líneas especiales con condiciones más flexibles.
- Ajustar el monto solicitado para mejorar las posibilidades de aprobación.
La clave está en evaluar diferentes opciones antes de descartar definitivamente la solicitud.
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