Diferencias entre crédito hipotecario UVA y a tasa variable
A la hora de elegir un crédito hipotecario en Argentina, surgen dos modalidades que suelen generar dudas: los créditos UVA y los créditos a tasa variable. Aunque ambos implican cuotas que pueden cambiar en el tiempo, su lógica de funcionamiento es diferente.
En este artículo te explicamos en detalle cómo se manejan, cuáles son sus ventajas y riesgos, y qué aspectos conviene observar según tu perfil financiero.
Cómo funciona un crédito UVA
El crédito hipotecario UVA está indexado a la inflación.
Esto significa que la cuota y el capital adeudado se actualizan en función de la evolución de un índice oficial de precios.
La principal característica es que las cuotas suelen arrancar más bajas, pero pueden crecer de manera significativa si la inflación se mantiene alta durante varios años.
Cómo se calcula un crédito a tasa variable
En un crédito a tasa variable, la cuota no se ajusta directamente a la inflación, sino a un índice financiero de referencia (por ejemplo, la tasa de interés del mercado).
El banco revisa periódicamente la tasa aplicada y la ajusta de acuerdo con las condiciones económicas vigentes. Esto genera cuotas que pueden subir o bajar según los movimientos de ese índice.
Ventajas de cada modalidad
- Crédito UVA: acceso inicial más fácil gracias a cuotas más bajas; permite ingresar al mercado inmobiliario con menor esfuerzo al comienzo.
- Tasa variable: puede resultar conveniente en escenarios de estabilidad o baja de tasas, ya que la cuota puede disminuir en determinados períodos.
Ambas opciones ofrecen, en distintos contextos, oportunidades para hacer más accesible el crédito.
Riesgos principales de cada opción
- Crédito UVA: riesgo de que las cuotas y el capital aumenten de manera constante en contextos de inflación elevada.
- Tasa variable: riesgo de subas abruptas en las cuotas si los índices financieros se disparan.
En los dos casos existe incertidumbre, pero vinculada a factores distintos: inflación en el UVA, tasas de interés en la variable.
Ejemplo práctico comparativo
Imaginemos dos personas que piden el mismo monto:
- Con un crédito UVA, la cuota inicial es más baja, pero puede crecer en paralelo al aumento de precios en la economía.
- Con un crédito a tasa variable, la cuota depende de las decisiones del mercado financiero y puede subir o bajar en cada revisión.
Este contraste muestra cómo el mismo monto puede tener trayectorias muy diferentes según la modalidad elegida.
Qué conviene según tu perfil financiero
La elección depende de las prioridades de cada persona:
- Si se valora tener una cuota inicial accesible, el UVA puede parecer atractivo.
- Si se confía en un escenario económico con tasas estables o en baja, la tasa variable puede resultar interesante.
- En ambos casos, la clave es evaluar la relación entre ingresos, tolerancia al riesgo y horizonte de planificación.
👉 Próximo artículo: Crédito hipotecario a tasa variable: cómo funciona a nivel concepto
